miércoles, 14 de diciembre de 2011

La matanza: preparativos

Para los nostálgicos.
Toca el turno de recordar los preparativos de las matanzas tradicionales. Años sesenta y setenta en Cádiar. Para ello utilizo los recuerdos de otra persona, más nítidos que los míos. El texto pertenece a Pavibarna que gentilmente ha permitido su reproducción:

… Pues sí, ya estamos en el tiempo en que hace 40 años, en las calles de nuestro pueblo se empezaba a oler a matanza, primero a cebolla cocida, a pan casero recién hecho, a pan de aceite y tortas en lata (las antiguas y magníficas TORTAS EN LATA DE ROSA LA CARACOLA, para mí gusto muy superiores a las que actualmente elabora su nieto). En casa de mi abuela paterna se hacían "tortas de Litines", después de cocer el pan, muy parecidas a las tortas en lata -también se cocían en una lata, hecha por los gitanos Pepe y Vicente, con una "lata de aceite campsa", para los coches".
De hecho, la matanza se empezaba a preparar cuando se compraban los lechones unas semanas después de hacer la matanza anterior. En un magnífico artículo (como todos los suyos), Paco Alcázar describe la función recicladora del marrano en una casa.
El "chancho" -que dicen en Sudamérica- una vez puesto a punto del sacrificio, daban comienzo los preparativos reales de la fiesta. Aparte de asegurarse una buena cosecha de cebollas y alguna que otra calabaza marranera para la rica morcilla. Pasada la Feria, íbamos a buscar las matas "bolinas" y arbulagas ("aulagas") a algún secano de los alrededores del pueblo. Nosotros íbamos al secanillo del Portel, cerca de los Llanos de Cantarrana. Armados con azaones de peto y un picohacha para cortar las duras raíces de estas plantas. Una vez en casa las extendíamos en el huerto para que se secaran. Ni que decir tiene que pinchaban como el diablo, pero era lo que había.
Otro día teníamos que acarrear troncos de olivo, almendro y encina para hacer las "astillas" con las que mantener el fuego enorme para cocer la cebolla primero y calentar agua después para pelar al interfecto. También traíamos "carrucas" de olivo, que eran las "escarcias" o partes del tronco del olivo que se secaban, ardían como la tea y hacían muy buenas brasas para asar papas y "chicharras" el segundo día de matanza.
Mi madre compraba en el mercao "el testamento" que era el conjunto de especias molidas o no, que se utilizaban para hacer la morcilla -clavo, pimienta, canela, matalahúva, pimentón-. Se compraba un testamento por cada cerdo, y el vendedor ya te pesaba lo necesario de cada una. Generalmente eran los hermanos "cascaracebolla", que también vendian tripas saladas en "mazos" y el preparado para hacer el salchichón y el chorizo de productos "Ruca". El día de mercao también había que comprar las "sartas" de pimientos coloraos secos -generalmente de Válor- para las longanizas y adobos de costillas, papada y lomo. Y las naranjas de la gente de Ugíjar y los "peros" de los berchuleros y mecineros para el "día del gasto".
Tres o cuatro días antes de la matanza se hacía un amasijo de pan y otro de pan de aceite, además de las tortas en lata, galletas de horno, madalenas, rosquillas de vino y aguardiente y mantecaos para las fiestas de Pascua -entonces no se decían de Navidad- y es más: "Por Pascua de Navidad todos los hornos cuecen pan. Por la de Resurrección, unos cuecen y otros no." En mi casa, mi madre, guardaba todos estos dulces en las cestas de tapadera del día de S. Marcos y colgadas del techo -muy alto - de la despensa, al lado de los "cuelgos" de caquis, de uvas, de tomates de pera etc. Mis hermanos y yo, descolgábamos las cestas con una caña, cogíamos un puñao de mantecaos, roscos etc. y salíamos pitando para el campo futbol o la puerta el Mesón a comerlos con los amigos. ¡Cuántas veces mi madre echaba mano de la cesta... vacía!
Ya llegamos a los dos días anteriores al evento. Era el día del llanto, todos a moco tendío mientras pelábamos 10 ó 12 arrobas de cebollas para la morcilla. Al día siguiente se cocía. Todo el día una caldera en el fuego llena de cebolla que no paraba de soltar agua y había que ir sacándola con un cacico. La calle y el barrio olían a matanza y mientras el "mataor" afilaba sus cuchillos, mi padre preparaba los "camales" para colgar al difunto y los niños buscábamos sogas y ramales para hacer "el meceor" y echar el cenacho.

Publicado por Enrique

6 comentarios:

Blas rogelio dijo...

En mi entorno, se “mata” casi todos los años y me parece una excusa perfecta para reforzar esos lazos familiares alrededor del trabajo y del disfrute.
También un motivo perfecto para proponerse dejar un poco de barriga. Por supuesto,después de atiborrarse en esos días. Estoy en ello.

Pavibarna dijo...

Ay la matanza, qué tiempos aquellos.....

Pavibarna dijo...

Hola Enrique, lo primero felicitarte por este magnífico blog de y sobre nuestro pueblo. Desde que tuviste la gentileza de pedirme mi aprobación para publicar algunas cosillas que escribí en el Foro de Cádiar -y que muy gustosamente acepté-, he intentado varias veces entrar aquí, pero mi torpeza con las nuevas tecnologías no lo ha hecho posible hasta hoy. Mi primer brevísimo comentario ha sido para comprobar, por enésima vez, si podia acceder a este tu blog. Un cordial saludo desde este pequeño y hermoso rincón de la provincia de Barcelona donde desde hace 37 años resido. Y no hace falta que diga que no olvido a mi pueblo porque sería como olvidarme de mi mismo, pues yo también soy Cádiar.

Isabel dijo...

Recuerdo perfectamente el sabor de las tortas en lata de Rosa la Caracola. Estaban buenisimas. Y tambien recuerdo a Rosa que era de carácter refunfuñón pero una excelente persona. Recuerdo su delantal de cuadrillos negros, con los bolsillos llenos de calderilla con la que te daba la vuelta de la compra, y recuerdo esas hogazas de pan que crujian tambien al día siguiente de haberlas comprado. Uff que hambre. Esos huevos fritos con ajos a la orilla de la lumbre, mojeteando con el pan de Rosa. Eso era un manjar de dioses.

Enrique dijo...

A Pavibarna...
Encantado de compartir contigo el calorcito que nos da la chimenea de este cortijo virtual.
Pásate cuando te apetezca y si algún día quieres compartir escritos o fotos no dudes en enviármelos y los subiré al blog.

reinosof@telefonica.net

Enrique dijo...

A Isa...
Lo de los huevos fritos con ajos lo podemos hacer el día que querais. ¡Aunque sea sin el pan de Rosa!