jueves, 29 de septiembre de 2011

Arcángeles





Los arcángeles son los príncipes de los ángeles. En teoría son siete pero la iglesia católica solo reconoce a tres:
Miguel, jefe del ejército celestial,
Gabriel, el mensajero celestial,
Rafael, protector de los viajeros, de la salud y del noviazgo.

Pero lo que motiva esta entrada no es el catolicismo sino, como siempre los recuerdos. Esta vez dos recuerdos.
Yo fui de aquellos niños que empezaron la E.G.B. desde el primer año de su implantación. Y sin yo saberlo, los tres arcángeles compartieron conmigo ocho años de E.G.B. Pero no unos arcángeles cualesquiera sino unos políticamente incorrectos, que se diría hoy.
No fue hasta el segundo ciclo que D. Eduardo nos hizo caer en la cuenta. Eran tres trastos, simplemente algo más trastos que los demás, pero D. Eduardo los bautizó como los “Arcangelicos” e incluyó, para señalarlos, en cada uno de sus nombres una falta de ortografía.
Así “Migelico”, “Grabielico” y “Refalico” son mis quintos y los recuerdo con cariño. Hoy el tiempo o la distancia han hecho que el trato con ellos sea ocasional y más lejano. Sin embrago, ni el tiempo ni la distancia ensombrecen mis recuerdos ni disminuyen mis afectos.
Hoy 29 de Septiembre, y según el santoral, se celebra la festividad de estos tres arcángeles, capitanes de los ángeles. Aprovecho para felicitar a mis tres quintos “Arcangelicos” y a tantos y tantos otros Migueles, Gabrieles y Rafaeles que están en las vidas de cada uno de los lectores de este blog.
Fotos de 1982

Por otro lado, hoy es el día grande de Mecina Bombarón. De ese pueblo cercano que sus habitantes llaman “Mesina”, aunque no esté en Italia.
Hoy sacaran en procesión a San Miguel, que quizás sea el buen barón que apellida su nombre. Hoy se llenará el pueblo de personas con ganas de fiesta y por la noche de jóvenes con ganas de juerga (que supongo que es un grado más alto de locura que la fiesta).
Al igual que ocurría con San Pantaleón, los jóvenes de Cádiar siempre peregrinábamos a San Miguel. A ver qué pillábamos, que casi siempre era un colocón. Unas cervezas en los bares del paseo y luego a la caseta, ¡A por los cubatas!

Si esta experiencia continua seguro que habrá tiempo para recordar con mas detenimiento aquellos años de E.G.B. y aquellas fiestas de Mecina. Y, posiblemente, de callejear por sus calles y senderos redescubriendo rincones olvidados.

Publicado por Enrique

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