martes, 2 de agosto de 2011

Los Berchus


Que mejor época para escribir algo sobre Bérchules que estos días que separan San Pantaleón de la famosa Nochevieja en Agosto.

Bérchules siempre fue un pueblo con encanto, un encanto alpujarreño que ha sabido conservar mejor que Cádiar. Sin tanto alpujarreñismo barroco de nueva ola  como los pueblos del Poqueira.
Su situación en la ladera umbría y la cantidad de agua que recorre su subsuelo  hacen que su entorno esté siempre verde y que por sus calles y plazas proliferen las fuentes.
La disposición de sus barrios en terrazas separadas por cuestas, sus chimeneas sobre tejados de launa, los rincones cargados de geranios, sus senderos bordeados de castaños centenarios y acequias cargadas de agua, la garganta de su agua agría … un placer para el paseante.






Y es que Bérchules siempre está frente a nosotros, omnipresente en la ladera, llamando nuestra atención.
Desde mis años infantiles en la escuela no he dejado desubir a Bérchueles.
Primero, y tras caminatas por la cuesta de Alcutar, para jugar al futbol contra los berchuleros o simplemente por gusto en excursiones inventadas.
Después, de joven, buscando el ambiente de aquellos meses de Julio en La Tranca o en la discoteca. A ligar. A ligar copas quiero decir.
Y por supuesto todos los años hacíamos la peregrinación a san Pantaleón, el patrón de las fiestas.
Los tres grandes patrones festivaleros de nuestro entorno siempre han sido:
El 27/07 San Pantaleón en Bérchules.
El 28/08 San Agustín en Lobras.
El 29/09 Sam Miguel en Mecina.
Y de entre ellos el rey siempre fue San Pantaleón.

Mi abuela María, berchulera de pura cepa, siempre contaba que la importancia de las fiestas de San Pantaleón se medía en número de muertos. A mayor cantidad de muertos mejor había sido la fiesta, claro que ella nació en mil ochocientos y tantos.
Ahora desde que pusieron en marcha la nochevieja de Agosto, que ha eclipsado al santo, la importancia de la fiesta se mide en botellón. A más botellón mejor fiesta.

Aquella nochevieja de 1994-95 sin luz en la que hicimos el guateque de siempre en una casa del cura en rehabilitación, con paredes de ladrillo, suelos de hormigón y un generador prestado. Aquella nochevieja en la que llenamos el aforo gracias al generador.
Aquella nochevieja la aprovecharon en Bérchules para poner en marcha, en Agosto de 1995, una fiesta multitudinaria y que, favorecida por el apoyo de los medios de comunicación, se ha hecho superfamosa. Empezó siendo graciosa, con sus belenes, el burrito con el anís y los mantecados, las campanadas, las uvas, el cava, la nieve artificial y los deseos de felicidad. Hoy es, simplemente, un macrobotellón.
Para mí, con los años que cargo, las multitudes y los botellones pasan de largo.

Por si alguien quiere saber más subo unos videos de las últimas ediciones y recuerdo que la próxima se celebrará el sábado 6 de Agosto.



Publicado por Enrique

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